Historia


La historia del tango queer en Madrid comenzó en el año 2010 gracias al encuentro entre Caroline Betemps y Olaya Aramo. Caroline había aprendido a bailar tango en Uruguay y estaba involucrada en el movimiento queer de Madrid. Olaya había aprendido a bailar tango en Chile y estaba involucrada en el movimiento feminista y okupa de Madrid. Ambas decidieron iniciar un taller de tango queer en el Centro Social Okupado Casablanca (Antón Martín) en octubre de 2010, al que se agregó una práctica bisemanal durante el curso 2011-2012. Ese año Caroline se trasladó a Berlín, donde organizó junto con Dafne Saldaña (actual organizadora de tango queer Barcelona) clases y práctica de tango queer en una Project House de mujeres

Dos semanas después del desalojo del CSO Casablanca en septiembre de 2012, nació la Milonga La Traviesa en la asociación cultural Embajadores con Provisiones. En lunfardo, la jerga porteña propia del tango, “traviesa” significa travesti, persona que utiliza las ropas y la imagen del otro género. La Traviesa nació: “Para todas aquellas personas que quieren bailar tango desde todas sus posibilidades. Para todas aquellas que quieren deshacer, rehacer, destruir y recomponer la masculinidad y la feminidad mediante su performance, bailando, disfrutando y compartiendo. Para todas las que quieren disfrutar de un tango popular no heterosexista”. La Traviesa estuvo en funcionamiento durante casi tres años pasando por diferentes etapas. En la primera, se celebraba en el piso que daba a la calle y ofrecía una clase de tango queer a las 19 y milonga hasta las doce. Después, a causa de las quejas vecinales y las frecuentes visitas de la policía, la milonga pasó a desarrollarse en el sótano del local. Finalmente, en 2014 se colocó un suelo de madera en el sótano, gracias a la colaboración desinteresada de todas las personas que acudían a la milonga. La Traviesa tenía un gran éxito como milonga popular, pero se había convertido en una milonga más. Afortunadamente en ese tiempo llegó Darío Valentina quien junto con Olaya Aramo y el pequeño grupo de personas queer que acudían al local reimpulsaron el espíritu queer de la milonga. La Traviesa fue un morir de éxito, pero también fue el lugar donde se acumularon las sinergias que relanzaron a tango queer Madrid hasta su forma actual.

Tras el cierre del local Embajores con Provisiones en 2015 trasladamos las actividades a Chueca, organizando actividades durante unos meses en los locales Fulanita de Tal y El Ángel Azul. No obstante estas actividades en Chueca fueron interrumpidas y decidimos dar un cambio de rumbo y probar a trasladar nuestra actividad principal fuera del centro de la ciudad, con el objetivo de atraer al público que más interesado pudiera estar en el tango queer, y siguiendo el espíritu arrabalero del tango popular.


Así llegamos en septiembre de 2015 a Vaciador34, en el madrileñísimo barrio de Carabanchel, donde todas las semanas desarrollamos una milonga queer. A su vez, en ese mismo momento recibimos la llamada de La Mala Mujer, espacio de encuentro feminista en pleno Lavapiés (en la misma cuadra donde se encontraba en local Embajadores con Provisiones) quien nos ofreció dar clases de tango queer en su local.


Durante el año 2016 colaboramos en la organización del Quilombo Queer Tango Festival Barcelona 2016 y ampliamos nuestra oferta de clases abriendo Tengo un Tango Queer Tango School, en el Estudio de Danza Pepa Guerra (Retiro). También lanzamos el tango queer a la calle, celebrando Milonga de la Diversidad en la plaza de Chueca todos los sábados desde julio de 2016 y hasta que el clima lo permita. En septiembre de 2016 se inauguró la nueva milonga LGTBIQ Sí está el horno para bollos, en el espacio SIWA (Callao).